El móvil prestado

Hace algunos días presté el móvil. Despegado de la materia no tuve problemas. Bueno, hasta que éste fue "revisado". Un par de mensajes a la bandeja de entrada, se supone, despertaron curiosidad. Lo demás, dependió de la fuerza de voluntad. Adelanto, dicha revisión ya estaba considerada. Deber ser le llamo. Las cosas de primera mano. Y así fue. Tristeza, decepción e incomodidad a la licuadora. Un par de días de mucha duda y desconfianza, en los que la explicación y la aclaración se jugaron la vida. Al final, el oxígeno y la sangre siguieron fluyendo. Comprensión y tolerancia, sin duda. La lista sumó otro nombre, la atención cambió su enfoque y el chocolate pasó por la otra lengua. Percepción, experiencia, conclusiones. Sigamos amarrando el hierro, no nos separemos de la roca.

Se ha escrito,
Paz.

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