Kola y Shanpan
Juntos, el sabor de El Salvador. Separados, un título de fábula más de este servidor. Lo confieso, me pasé más de diez minutos pensando en cómo identificar esta entrada. El producto final ahí queda. Las disculpas del caso si no es de su agrado. Este mediodía tuve la oportunidad de compartir la hora del almuerzo con #ElSerAmado. Bajo una "nueva" dinámica, nos sentamos en las sillas del Súper7 de costumbre, pedimos la comida y deseando el provecho de la acción nos alimentamos. 20 minutos bastaron, mientras la plática elevaba su nivel de simpatía y diversidad. Consumí la bebida de costumbre, esa misma que tomo desde la infancia. Su color me invita a pensar dos veces su adquisición, pero su precio se lleva bien con mi bolsillo. Para masticar me compré un "croissant" de jamón y queso. Ojalá lo haya escrito bien, jeje. Durante la digestión, la pena acostumbrada frente a la belleza natural de una mujer, me hizo jugar un rato con la lata del producto consumido. Mientras fijaba mi mirada en el aluminio noté un valor impreso. Recordé el vuelto y corroboré el precio del pan a la francesa que la acompañó. En efecto, le subieron 0.15$ a mi gaseosa preferida. Mi compañera de mesa y yo pensam
os un rato en las razones del alza. Yo le dije: La campaña de Norman. Ella habló de cuestiones fiscales, aduana, producción y hacienda. Siempre la ciencia de su lado. Por ello le admiro. Ya no podré consumir Kolashanpan. Y, mientras comparta más almuerzos por allá, me tocará buscar un mejor combo o esperar la inauguración del Selectos.
Se ha escrito,
Paz.

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